lunes, 29 de mayo de 2017

EL COMIENZO DEL URBANISMO EN GIJÓN PRIMERAS -



Qué gijonés paseando por la hermosa playa de San Lorenzo, no se ha preguntado alguna vez:¿qué mentes retorcidas, o qué oscuros  impulsos han movido a políticos, urbanistas o regidores de ayuntamientos a crear esos inmensos muros de fealdad, que cohíben, dan sombra y envilecen ese entorno privilegiado de la bahía, con su playa en forma de concha y sus arenas limpísimas?.

Voy a rescatar aquí un poco de esta historia, solo un poco,  pues el conjunto daría para algo más de un libro.

GIJÓN A FINALES DEL  XIX

Al ser el emplazamiento del antiguo Gijón un islote unido a tierra por un tómbolo y al ser nombrada  plaza fuerte para evitar las acometidas de los carlistas (1.833-1840), se construyó una muralla en forma de estrella irregular, que partiendo del paredón de San Lorenzo, contorneaba la ciudad hasta el actual puerto deportivo. Este tremendo obstáculo, imposibilitó durante cerca de treinta años la creación de espacio urbano. Esto no sería óbice, para que avispados caciques y especuladores, en confianza de que desaparecería la muralla, empezarán a actuar.
El más significativo fue: Don Félix Valdés de los Ríos, ennoblecido por Isabel II (igual que a otros capitalistas de la época) con el título de Marqués de Casa Valdés. A este  contratista se le había concedido por 585.000 reales, la obra pública de la limpieza y dragado de la dársena de Gijón. Con buena vista de futuro y valiéndose de sus amistades en el consistorio , conminó al Ayuntamiento a sacar a subasta  los incultos arenales de extramuros que limitaban la ciudad por el oriente y se le considerara a él, primer postor por la cantidad de veinte reales el día de bueyes (1.258m2),– cero con quince milésimas de real el metro cuadrado–. Este sería el primer paso del proceso de creación de suelo urbano a extramuros de Gijón.
La comisión formada  al efecto, acepta sacar a remate los terrenos del Arenal de San Lorenzo  en dos grandes trozos hasta el río Piles, de 361.367 m2 . El remate se realiza en el año 1.853 . La adjudicación se hace al Marqués de Casa Valdés, cediéndole el segundo trozo a Romualdo Alvargonzález.
A partir de entonces, el marqués, se concentra en la consolidación de las marismas y arenales, para lo que construye un ferrocarril que transporta los limos y escombros del drenado de la Dársena ( matando dos pájaros de un tiro).
En 1.862 El marqués, pide al Ayuntamiento sea levantado el  plano de urbanización del sector.
En ese año vende una parcela de 15.875 m2 a la Sociedad Cifuentes, Pola y Cía. en 0,596 Pts./m2 el  precio del Arenal se había multiplicado por doce en ocho años.
En Mayo de 1.867 por R.O, deja de ser plaza fuerte y en 1.877, empieza a demolerse la muralla por la zona del ensanche .
A partir de esas fechas, se producen múltiples parcelaciones y ventas sucesivas, incrementándose las especulaciones y plusvalías. El efecto incontrolado de esta orgía de avaricias, especulaciones y corrupciones del mismo Ayuntamiento ( concejales y alcaldes eran dueños de terrenos ), dio lugar a la ciudad en que vivimos.
De estos comienzos podía intuirse el triste devenir urbanístico que le esperaba a nuestra sufrida ciudad.

Como sería demasiado prolijo enumerar aquí todos los Planes Urbanísticos, incumplimientos y transgresiones de los mismos, voy a resumir dos puntos que creo deberían conocerse.



LAS CIUDADELAS (PRIMERA IGNOMINIA)

El afán especulativo de los propietarios de terrenos del ensanche y las carencias de reglamentos, dio lugar a un tipo de construcciones o infraviviendas, que proliferaron en mayor medida en está zona del Arenal.
Las excesivas superficies de las manzanas, y los fondos de edificación de 10 mts. dejaban sin aprovechamiento los espacios interiores, que fueron explotados para este tipo de construcciones marginales, con el consiguiente aprovechamiento económico de los propietarios

UNA CIUDADELA, es una construcción realizada en el interior de un patio cercado por edificios y que se comunica con un espacio exterior a través de un pasadizo.

Sus características son :
Mínima superficie construida, que está entre los 10 y 30 m² y, se reparte entre dos o tres estancias.
Deficientes condiciones higiénicas. Los suelos no están Impermeabilizado, produciéndose estancamientos de las aguas residuales.
El retrete, cuando lo tiene, es común para todas las viviendas que forman la Ciudadela y está situado en el pequeño patio comunitario. Suele ser un simple hueco en el suelo de una miserable caseta, y atiende las necesidades, a veces, de treinta personas.
Son construcciones de muy baja calidad, con paredes de mampostería de un grosor máximo de 30 cm y alturas interiores entre los 2 y 2,50 m, de una sola luz en su mayoría de planta baja.
El número de familias que las habitan es superior al de viviendas, produciéndose un gran hacinamiento.
Solo tienen una puerta y un solo hueco de luz, una ventana de 120× 60 cm..
Los días de lluvia se encharcaban los patios incluso las estancias. Los barrizales eran continuos.
No disponían ni de luz ( hasta primera década del siglo XX), ni de agua. Teniendo que turnarse, mujeres, niños y ancianos, haciendo cola en las fuentes públicas y su transporte a las viviendas. Esto se repetía cuatro o cinco veces al día. La  fuente se ubicaba en la calle La Muralla.
Las familias, pese a trabajar todos sus miembros, disponían de tan poca ropa de diario, que las mujeres tenían que afanarse en la cocina, lavando, secando y remendado la ropa que sus hijos y marido pondrían para ir al trabajo al amanecer.
El salitre del suelo arenoso impregnaba las paredes en forma de moho verde o negro, dejando un pútrido hedor que había que desinfectar con lejía.
El viento del Nordeste levantaba la arena y el polvo de las calles sin pavimentar, cubriendo patios y estancias y la ropa puesta a secar. La conjuntivitis y el continuo escozor de la arena en los ojos, es un recuerdo que nunca olvidarían.
Los sueldos y la precariedad era tan grande, que obligaban a veces a dormir una familia numerosa en una misma estancia.Tampoco eran raros los realquileres, viviendo dos familias en 30 m2.

Las mujeres solían trabajar todo el día de "criadas", zurciendo, lavando ropa en lavaderos públicos y  que enjabonada dejaban  "al verde" para recogerla al amanecer.
Algunas chicas trabajaban "por la comida". Las mujeres adultas, dependiendo del trabajo, a principios de siglo,  podían llegar a  ganar una peseta y las que tenían la suerte de ser "cigarreras"
podían ganar el doble.
Normalmente llevaban sus hijos al trabajo, y los Domingos ( único día libre) atendían las labores de la casa, casi siempre hasta las dos o tres de la mañana.
Los hombres trabajaban casi todos de jornaleros: empleados en fábricas, construcción, oficios etc.  Los horarios de trabajo eran de diez horas diarias, y  normalmente "de sol a sol". Solo tenían libre el domingo.
El salario de un jornalero solía ser de 1,50 Pts. al día y de un oficial ( albañil, carpintero, cerrajero etc), entre 2 y 3 Pts. al día. El jornal lo solían cobrar a la semana.

El precio de estas infraviviendas, solía rondar entre 15 a 25 Pts.  al mes, por lo que había que juntar más de un sueldo si se quería la supervivencia.
Los comercios de comestibles solían vender a crédito a las mujeres, llevando todo apuntado en
 "la libreta" que pagaban a finales de semana o del mes. Sin embargo, los propietarios de las Ciudadelas, solían ser más estrictos, y no eran raros los desahucios, sin atender demasiado las lágrimas de mujeres de manos emblanquecidas por la lejía, o llenas de quemaduras de las planchadoras; ni los ojos asustados de los niños suspirando llenos de mocos, o las súplicas de hombres desesperados y culpables al sentir la agonía  del despido. Esa noche velarán  hacinados en la cocina de un vecino, mañana cuando se sequen las lágrimas: Dios dirá.

En 1.892, había en el Arenal o ensanche de San Lorenzo: 62 ciudadelas y 187 viviendas ( Expediente 77/1.980 Exp. Gral. de ciudadelas)

La ciudadela de Celestino Solar, en la calle de Capua, tuvo una duración de más de cien años
(1877-1.983)

 ESPECULACIÓN Y CORRUPCIÓN, SEGUNDA IGNOMINIA.

Por no alargar ya más  esta exposición ( he resumido todo lo posible, pero me ha quedado casi todo en el tintero), voy a dar solo enunciados que sigan respondiendo a esas preguntas:¿como es posible amar a esta ciudad tan horrorosamente concebida?. ¿quiénes son los responsables de este desbarajuste?
La respuesta es siempre la misma: especulación, avaricia, y corrupción política y técnica.

Desde la aprobación en 1.947 del razonable Plan de Ordenación de Valentín Gamazo, fue ya precozmente dinamitado en sus comienzos, por la clase política y dirigente: disminuyéndose la anchura de calles, bulevares y plazas, como la Plaza de San Miguel. Aumentando la  volumetría  y alturas de las edificaciones y produciéndose una interminable catarata de modificaciones al Plan. Llegando a la cantidad inusitada de 107 modificaciones permisivas desde 1.947 a 1.970
(Fuentes A.M.G. Exp. Especiales  núm. 57.2 Tomos y libros de sesiones 1954....1.969)

Por otra parte el incumplimiento del Plan Gamazo en cuanto a superación de las alturas permitidas (siendo las más llamativas en la zona del Muro de San Lorenzo y de la antigua fábrica de vidrio, con superación de alturas hasta de 24 m), he podido contar en los expedientes, 540 infracciones en alturas de viviendas plurifamiliares en  exps. administrativos que se pueden consultar en el Registro General del Ayuntamiento de Gijón y actas de sesiones.

El exceso en alturas en los edificios sobre el Plan de Ordenación vigente que aquí se estudia, va desde el año 1.963 a 1.969, y estos 540 edificios exceden desde : aprox. 1,30 mts. hasta 24,20 mts.  en la manzana 434 de la Avda. Rufo Rendueles ( El Muro). El promotor: Edfnes. Atlas, S.A. Esto supone una altura en exceso al Plan de aproximadamente diez plantas. Y todo pagando una  pactada y módica multa. El mal ya estaba hecho para siempre.
Alguien se preguntará: ¿donde estaba la supervisión técnica de arquitectos, aparejadores municipales y concejales de urbanismo?, muy sencillo: la mayoría de las veces eran los mismos técnicos municipales (o sus delineantes, visto la fealdad de los edificios) los que realizaban los proyectos que luego tenían que supervisar por encargo de la comunidad. Era poner al zorro a cuidar gallinas.
Y las autoridades municipales?, que os voy a contar si está de plena actualidad: mordidas, participación en las sociedades promotoras, y además sin molestarse en buscar refugios fiscales; con Franco eso no era un  problema.

Ahí tenéis parte de la contestación a la pregunta: ¡ay, Gijón de mis amores!.¿porqué te vistieron  tan fea?

Hernán 29/05/17


Bibliografía: Registro General de Gijón  (Torre del Reloj)
Tesis doctoral de Moisés Llordén Miñambres ( Producción del suelo Urbano en Gijón)
ACLARACIÓN : obviamente, hemos tenido honrados políticos y regidores que seguramente estuvieron en contra de estas funestas intervenciones, pero visto los resultados, esta claro que no fueron mayoría.













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